Términos
Así trabajo, escrito como se lo explicaría por teléfono. Nada de esto reemplaza lo que acordemos por escrito para su proyecto: si alguna vez se contradicen, manda nuestro correo.
A quién está contratando
Vector Web Group es un estudio de una sola persona en el sur de la Florida, Estados Unidos. Quien le contesta el correo es quien hace el trabajo. No hay ejecutivo de cuenta, no hay equipo al que pasarle su caso y no hay oficina que visitar.
Quién puede contratarme
Al contratarme usted confirma dos cosas: que tiene 18 años o más y que tiene derecho a celebrar este acuerdo, por sí mismo o en nombre de quien paga. No necesita una empresa registrada. Quien teje en casa y vende lo que hace es tan bienvenido aquí como una firma con oficina; la mayoría de mi trabajo es para gente que lleva algo pequeño a su propio nombre.
Lo que no puedo hacer es tomar un pedido de un menor de edad, porque en Estados Unidos un acuerdo con alguien menor de 18 años puede deshacerse a voluntad. Si el proyecto es de un joven, un adulto tiene que ser quien acepte el precio y pague.
Fotos y datos de niños en su sitio
Si su negocio trabaja con niños —una guardería, una academia de baile, tutorías, fotografía— y quiere fotos de niños en el sitio o un formulario donde un padre escriba el nombre de su hijo, los permisos por escrito de esos padres los recoge y los guarda usted. Yo construyo lo que me pide y le aviso dónde la ley es estricta, pero no soy quien tiene esos consentimientos y no puedo responder por ellos. Si me manda la foto de un niño, me está diciendo que tiene derecho a publicarla.
Qué hago
Sitios web para negocios pequeños, y el mantenimiento después: configuración de alojamiento, actualizaciones y arreglos, correo con su propio dominio y bots que reciben consultas. Qué incluye exactamente su proyecto es lo que hayamos puesto por escrito antes de empezar, no lo que esta página o el sitio sugieran en general.
Cómo empieza un proyecto
Usted me cuenta qué necesita. Yo le contesto con un precio fijo y una fecha de entrega, por escrito. Si acepta ese correo, tenemos un acuerdo, y valen el precio y la fecha que están ahí. No arranco con un «me parece bien» de palabra, no por desconfianza, sino para que después ninguno de los dos recuerde otra cifra.
Pagos
La mitad del precio acordado antes de empezar y la mitad cuando el sitio está listo para salir. Recibirá una factura con el monto y la forma de pago. No cobro en efectivo y no guardo su dinero para otra cosa; vea más abajo.
Los costos de terceros son suyos y los paga usted, directamente a quien los provee: su dominio, su plan de alojamiento, tipografías o fotos de pago si las quiere, cualquier servicio con cuota mensual. Le digo cuánto cuesta cada uno antes de que se comprometa, y prefiero que esas cuentas estén a su nombre y no al mío, para que nunca dependa de mí para conservar su propio sitio.
Quién paga y los reembolsos
Puede pagar otra persona por usted —su esposo, un socio, un contador— siempre que me lo avise antes. Si llega dinero de un nombre que no espero, le escribo para confirmar que es de su proyecto antes de empezar a trabajar. Esa sola pregunta nos protege a los dos.
Cualquier reembolso vuelve por la misma vía y a la misma cuenta por donde llegó. No mando reembolsos a otra tarjeta, a otro banco ni al nombre de otra persona, sea cual sea el motivo. No es desconfianza hacia usted: así se mueve el dinero honesto, y es la única regla que evita que una tarjeta robada se convierta en un problema mío y suyo.
Cambios
Todo proyecto incluye rondas de cambios; cuántas, lo dice su presupuesto. Un cambio es ajustar lo acordado: textos, colores, el orden de las secciones, cambiar una foto. Decidir a media obra que el sitio debe hacer otra cosa es trabajo nuevo, y se lo presupuesto aparte en vez de absorberlo en silencio y entregarle tarde.
Las fechas y qué las mueve
Cumplo la fecha que le di, siempre que tenga de su parte lo necesario: textos, fotos, logotipo, acceso al dominio y respuestas a mis preguntas. Si eso llega tarde, la fecha se corre otro tanto. Es lo único que mueve una entrega de mi lado: no un proyecto que pague mejor, no una semana ocupada.
Entrega y aceptación
Cuando el trabajo está terminado le mando un correo de entrega con la lista de lo entregado. Usted tiene siete días para revisarlo y decirme si falta algo o si algo no corresponde a lo acordado. Si me contesta que está bien, o si pasan los siete días sin comentarios suyos, el trabajo queda aceptado.
Aceptado significa una cosa concreta: usted recibió completo el alcance que pagó y corresponde a lo que acordamos por escrito. No significa que renuncie a la garantía de 30 días de más abajo: si algo que yo construí se rompe o resulta que no funciona, lo arreglo gratis dentro de esos 30 días, aceptado o no. Lo que la aceptación cierra es el alcance: después de ella, una página nueva, una función nueva o un cambio de idea es un trabajo nuevo con su propio precio, no una parte pendiente del anterior.
Extras a media obra
Todo lo que salga de lo acordado entra a trabajo solo después de que usted lo confirme por escrito, con su propio precio. Si cambia de opinión antes de que yo empiece ese extra, no le cuesta nada. Si ya lo construí, se paga. Así no aparecen sorpresas en la factura final.
Si cancela
Si cancela antes de que empiece, su anticipo vuelve completo. Si cancela a media obra, el anticipo cubre el trabajo ya hecho; si lo construido vale menos que el anticipo, le devuelvo la diferencia, y si vale más, no se lo reclamo. En ambos casos recibe los archivos tal como estén en ese momento.
Si soy yo quien no puede terminar —enfermedad o cualquier otra cosa—, le devuelvo cada dólar que no corresponda a trabajo ya entregado, más los archivos.
De quién es el sitio
Suyo, una vez pagado por completo. El diseño, los textos que escribí para usted, el código, las imágenes que aportó: suyos, para conservar, cambiar, mudar a otro alojamiento o entregar a otro programador. No dejo su sitio de rehén y no meto nada que deje de funcionar si usted deja de pagarme.
Dos cosas siguen siendo mías: las herramientas y fragmentos de código que reutilizo entre proyectos, y el derecho a mostrar su sitio terminado en mi portafolio. Si prefiere que no muestre el suyo, dígamelo por escrito y no lo hago.
Qué no hago
Prefiero decírselo ahora que decepcionarlo después. No llevo contabilidad, impuestos ni declaraciones de impuesto a las ventas. No doy asesoría legal ni le redacto contratos. No manejo campañas de publicidad con su presupuesto y no administro el dinero de nadie más: no proceso los pagos de sus clientes por mis cuentas. Las tiendas en línea que cobran pagos quedan fuera de lo que tomo.
Tampoco pongo en su sitio nada que crea que le va a traer problemas: fotografías o marcas de otros, afirmaciones sobre su producto que no sean ciertas, o reseñas que nadie escribió.
Qué prometo y qué no
Prometo que el sitio funciona: carga, se lee bien en el teléfono, los enlaces llevan a donde deben y hace lo que acordamos. Arreglo gratis cualquier falla de lo que yo construí durante los 30 días siguientes al lanzamiento.
No prometo resultados, porque no son míos para prometer. Ninguna posición garantizada en Google, ningún número de visitas, ningún número de clientes. Quien le garantice un lugar en Google le está vendiendo algo que no controla.
Después de los primeros 30 días
La garantía gratuita cubre 30 días. Pasado ese plazo, mantener su sitio atendido es un servicio aparte y de pago: un plan mensual de mantenimiento, con las tarifas publicadas en mi sitio, que incluye una cantidad definida de cambios al mes más actualizaciones, copias de seguridad y seguridad. Lo mismo aplica al bot o al correo que le haya configurado.
No está obligado a tomarlo. El sitio es suyo y sigue funcionando sin mí. Pero entonces cada pedido es un trabajo aparte: usted me escribe, yo le doy el precio, usted aprueba y lo hago. Tenga en cuenta que los clientes con plan de mantenimiento van primero cuando algo urgente cae el mismo día; ésa es la diferencia práctica entre pagar mensual y pagar por pedido.
Si compró el panel de administración, usted ya cambia sus propios textos, fotos y productos, y para eso no me necesita. El plan de mantenimiento cubre lo que el panel no hace: actualizaciones, copias de seguridad, seguridad, arreglar lo que se rompe y el trabajo que pide manos y no teclado — una página nueva, una sección nueva, un formulario que tiene que hablar con otro servicio.
El plan es mes a mes. Lo corta cuando quiera con un aviso por correo: no amarro a nadie a un contrato anual y no le apago el sitio cuando el plan termina.
Límites
Si algo sale mal y es culpa mía, lo que le debo llega hasta lo que usted me pagó por ese proyecto. No respondo por negocio que crea haber perdido, ni por caídas de servicios que no son míos: su alojamiento, su registrador de dominios, Google, un procesador de pagos. Es el límite normal con el que trabaja un estudio de una persona, y es la razón de que los precios estén donde están.
Qué ley aplica
La ley de la Florida, Estados Unidos. Si algún día no estamos de acuerdo, el primer paso es que usted me escriba y yo le conteste; casi todo termina ahí. Ninguno de los dos quiere abogados por un sitio web.
Esta página es cómo llevo mi trabajo, no asesoría legal. Si algo no queda claro, pregúnteme antes de contratarme: hello@vectorwebgroup.com.